miércoles, 26 de octubre de 2011

Asoma el otoño en el melojar

22/10/2011: Rascafría (Valle del Paular, Madrid).

Con el tiempo fresco recién estrenado en el centro peninsular, nos acercamos a Rascafría para ver los progresos del otoño; recorremos desde los 1.200 hasta los 1.600 metros de altitud para ver el estado de los melojares y las especies caducifolias (o marcescentes, en el caso de estos robles) que lo integran.

Melojar (Quercus pyrenaica)

Bellotas de melojo al inicio de la estación.

Ciertamente, dichos progresos son escasos, aunque los propios melojos (Quercus pyrenaica) empiezan a amarillear y presentan bellotas de buen tamaño, todavía inmaduras. La orla de rosáceas arbustivas que se instalan entre los pastizales y el bosque, tienen los frutos maduros desde hace unas semanas, como el siguiente rosal silvestre (Rosa canina). El ganado (formado por vacas y caballos), entra al interior del melojar en busca de ramón y hojas de árboles y arbustos, pues los pastos herbáceos permanecer totalmente secos.

Rosa canina

El bosque sirve como refugio y alimento al ganado vacuno.

Entre las especies arbustivas siempreverdes destacan los enebros y brezos (Erica arborea), muy comunes, que ocupan las zonas donde asoman los esquistos, acompañando a leguminosas como Adenocarpus hispanicus o Genista florida. Entre los invertebrados que podemos fotografiar en este hábitat, una araña lobo o tarántula (¿Lycosa tarantula?) con las crías a cuestas.

 Enebrales (Juniperus communis).

La araña lobo con sus crías.

Cerca del cauce del río, un grupo de temblones (Populus tremula), presenta las hojas rojizo-anaranjadas; todavían tendrán que virar a tonos ocres o amarillentos a medida que se incorpore el otoño. En una sauceda (Salix atrocinerea) próxima, algunos tejos se refugian del acceso de humanos y ganado y se aseguran el aporte hídrico en las épocas de sequía.

 Temblones (Populus tremula).

Un tejo entre sauces, fresnos, majuelos y otras especies riparias.

Pero la especie arbórea que más llama nuestra atención es el mostajo Sorbus latifolia, del que conocíamos algunos pies próximos al río Lozoya (con porte de pequeños arbolillos); en este caso, en una zona adehesada mixta con fresnos y melojos, aparece un ejemplar que supera en altura tanto a fresnos como a melojos, como se muestra en la fotografía.

Sorbus latifolia (en el centro de la fotografía) supera en altura a las especies de alrededorComo se cita en el texto, los pastos herbáceos de la zona se encuentran completamente secos.

Detalle de la excelente cosecha de frutos que presenta el mismo ejemplar.

Además de la altura, este árbol presenta una llamativa cosecha de frutos (la presencia de zorzales se hace más que evidente cuando nos acercamos a él). Son unos pomos anaranjados muy característicos, cubiertos de lenticelas (unas pequeñas manchas en la piel del fruto) blanquecinas. Sus hojas son simples, alternas, con lóbulos triangulares poco profundos y margen aserrado; el envés está cubierto por un tomento de tono grisáceo.

Sorbus latifolia: hojas e infrutescencias

Hábitat: melojares del Valle del Paular.

lunes, 24 de octubre de 2011

Los alrededores de Navalcarnero

16/10/2011: Dehesa de Mari Martín, Navalcarnero (suroeste de Madrid).

Antes de la llegada del tiempo otoñal, visita a Navalcarnero (670 m de altitud), donde -todavía con altas temperaturas- aprovechamos para recorrer su campiña, formada por llanos y cerros poblados principalmente por restos de encinares y diversos tipos de pinares de repoblación, así como por parcelas cultivadas.

Encina y restos de encinares al fondo.

Entre las zonas forestales aparecen algunos cultivos, como estos viñedos.

Aunque los encinares (Quercus ballota) serían la formación climácica predominante en la zona, éstos se encuentran muy reducidos, encontrándose únicamente bosquetes o encinas sueltas. Las grandes encinas presentan las bellotas todavía verdes.

 Bellotas de Quercus ilex subsp. ballota.

En primer término, un seto con cambroneras

Cambronera (Lycium barbarum).

En las lindes de caminos, parcelas y bordes de zonas cultivadas sobreviven formaciones lineales de setos vivos, refugios de diversidad para varias especies de arbustos, insectos, aves y otros seres vivos, que actúan como cortavientos y regulan las condiciones de temperatura y humedad de las zonas adyacentes. Entre las especies más abundantes encontramos cambroneras (Lycium barbarum), majuelos (Crataegus monogyna) y otras rosáceas (zarzamoras y rosales silvestres), olmos (Ulmus minor), higueras (Ficus carica), etc.

Crataegus monogyna 

Ficus carica

Abundan los pinares de tres especies: pino piñonero (Pinus pinea), pino resinero (P. pinaster) y pino laricio (P. nigra). Diversos tipos de jaras (Cistus albidus, C. ladanifer o C. monspeliensis) y torviscos acompañan a los pinos. En algunos pinares aparecen ya las primeras carrascas (encinas arbustivas).

Pinos resineros (Pinus pinaster). 

Pinos laricios (Pinus nigra).

Localizamos otro seto, en este caso artificial (cultivado), en el que la trepadora más abundante es la hiedra Hedera maroccana.

Hedera maroccana 

Inflorescencias todavía sin abrir.

Curiosamente, aunque hace unos días veíamos a las hiedras (de la especie H. helix) de Rascafría en flor (en una ubicación, por cierto, mucho más norteña y un hábitat bastante más fresco y húmedo), su pariente H. maroccana todavía no ha abierto las flores. Aún así, vemos varias especies de insectos, que acuden aquí a refugiarse de las altas temperaturas: mariposas como la maculada (Pararge aegeria) o la atalanta (Vanessa atalanta), o algunos hemípteros como Nezara viridula.

Pararge aegeria con las alas muy deterioradas.

Nezara viridula (sobre un olivo).

jueves, 20 de octubre de 2011

Entre arizónicas

El pasado 12 de octubre, aprovechando una visita a Cobeña (Madrid), descubrimos entre las arizónicas de las zonas urbanizadas algunas especies que han sido capaces de adaptarse a este medio y asoman entre el ramaje de estos cerrados y monótonos setos.

Bryonia dioica

Así, fotografiamos a un par de especies trepadoras, la hierba de los pordioseros (Clematis vitalba), de hojas opuestas, compuestas e imparipinnadas y a la nueza (Bryonia dioica), de hojas alternas, simples y palmatilobadas.

Clematis vitalba

Cerca, en los terrenos baldíos próximos, florece profusamente la olivarda (Dittrichia viscosa), indiferente a la sequía que afecta a otras especies.

Dittrichia viscosa

El origen de las trepadoras se encuentra bien cerca: en la próxima Dehesa de Cobeña quedan restos de bosques galería, entre los que sobresalen las saucedas de sauce blanco (Salix alba), mencionadas por López Lillo en su libro sobre los árboles de Madrid.

Rama y hojas de sauce blanco (Salix alba).

Desgraciadamente, muchos de estos grandes sauces se encuentran parcial o totalmente secos, resultando raro ver individuos completamente sanos. Unas cuantas fotos para dejar testimonio del estado de la sauceda de Cobeña; un motivo más para esperar las lluvias del otoño.

 Ejemplar con la parte superior completamente seca.

Comienzo de la seca en otro gran sauce

Pueden encontrarse varios troncos secos de lo que fueron ejemplares de buen porte

Ejemplar sano.

domingo, 16 de octubre de 2011

Ratas



Y por fin, en una emocionante apoteosis, a la mañana siguiente capturé una rata. ¡Qué sensación de embriaguez, capturar una rata! ¡Qué emoción haber atrapado por un instante un sucio espasmo de energía de la ciudad, haber aislado una mota de la masa gris de las ratas! ¡Mirar a los ojos a una rata (aunque ella no me mirara a mí) y verla como un hecho consumado, como una verdad de la ciudad y una verdad, por cierto, que mordía! Ahí estaba la rata en mi jaula cuando la furgoneta se detuvo y me apeé de ella con todos los demás. No pudimos entrar en el solar porque todavía estaba cerrado, pero, desde la cerca, podíamos ver ratas en las trampas. Éramos como niños mirando regalos sin abrir.


(Robert Sullivan)

(Traducción de Carmen Aguilar)


 (Aquí, un relato de un gran escritor, José Ángel Barrueco, con la participación de estos inquietantes animales.)

miércoles, 12 de octubre de 2011

Un ecosistema en una mimbrera (Salix fragilis)

En octubre, visitando Rascafría, nos encontramos con unas mimbreras (Salix fragilis) de gran tamaño; se trata de unos ejemplares muy ramificados desde su misma base que ocupan unas antiguas balsas próximas al monasterio. La ausencia de lluvias durante el otoño ha provocado que éstas se encuentren completamente secas, lo que permite que accedamos a ellas para examinar de cerca a estos sauces.

Salix fragilis

La amplitud de la base de sus troncos en este ambiente húmedo ha permitido a varias especies leñosas germinar y crecer sobre los propios árboles; entre éstas destacan algunos avellanos (Corylus avellana), zarzas y cerecillos (Lonicera xylosteum). Entre las zarzas que se encuentran en el Valle del Paular y se pueden ver por aquí, hoy mostramos a una especie del Sistema Central que no había aparecido todavía en el ecotono, Rubus castellarnaui (la foto, de un ejemplar con los frutos inmaduros, corresponde a principios de septiembre).

Un avellano crece sobre la mimbrera.

Rubus castellarnaui

Aunque entre todas las especies arbustivas que crecen sobre las mimbreras destacan, por su porte, su abundancia y estar ahora en flor, las hiedras (Hedera helix). La presencia de las flores abiertas de las hiedras en otoño hace que sean profusamente visitadas por varios tipos de insectos: dípteros, himenópteros y lepidópteros, fundamentalmente.

Una hiedra en flor.

Hedera helix: detalle de la inflorescencia con algunas flores abiertas.


Dos dípteros acuden a libar a las flores de la hiedra.

Entre las mariposas que encontramos alrededor o libando en las hiedras podemos fotografiar a la lobito (Hyponephele lycaon) y a la colias común (Colias crocea).

Hyponephele lycaon

Colias crocea

Pero el insecto más llamativo que hace acto de presencia es el avispón (Vespa crabro), del que descubrimos una colonia en un hueco de una de las ramas podadas de una de las mimbreras; el trasiego de ejemplares por la entrada es constante, entrando y saliendo individuos de forma continua.

Vespa crabro

Los avispones entrando y saliendo de su colonia.

Los avispones, excelentes cazadores, también rondan y patrullan por las hiedras, aunque en este caso no por el néctar de sus flores, sino para cazar otros invertebrados; como se muestra en la siguiente fotografía, se atreven incluso con las abejas, a quienes capturan, pese a tratarse de insectos peligrosos, sin muchos complejos.

Un avispón acaba de capturar a una abeja.

En el suelo donde crecen las mimbreras, pese a la ausencia temporal de agua, pueden verse algunos anfibios: ranitas de San Antonio, sapos comunes y, en las zonas donde se conserva más humedad, sapillos pintojos (Discoglossus jeanneae).

Sapillo pintojo.

Una pequeña muestra de las especies que se pueden encontrar viviendo en los alrededores de unos grandes sauces y las relaciones que se establecen entre ellas.

Hábitat de las mimbreras (Salix fragilis) y demás especies presentadas.

domingo, 9 de octubre de 2011

Aegonychon purpurocaeruleum

Hoy traemos al blog a una boraginácea herbácea y perenne, de 60 cm de altura y rizomatosa (los tallos salen, simples, sin ramificaciones, desde el rizoma, es decir, el tallo subterráneo), de nombre Aegonychon purpurocaeruleum (antes: Lithospermum purpurocaeruleum o Buglossoides purpurocaeruleum).

Aegonychon purpurocaeruleum

Como buena parte de las boragináceas, tanto tallos como hojas están cubiertos por pelos de distinto tamaño, más o menos adpresos por el margen de las segundas. Las hojas basales son más cortas que las de la parte superior del tallo, alcanzando estas últimas los ocho centímetros de longitud. Son lanceoladas, atenuadas en un corto pecíolo.

Las flores se reúnen en cimas en la parte superior del tallo. Son (como indica su nombre específico) de colores púrpura y azul. La corola es pubescente en la parte superior de la cara externa y glabra (sin pelos) por la parte inferior de la misma. Los estambres (cinco en total) se disponen en el interior del tubo de la corola, a la misma altura, en la parte superior de éste.

 Detalle de la flor; se atisban los estambres en el interior del tubo de la corola.

Vista en flor en verano en el término de Puente Viesgo (Cantabria), por debajo de los 300 metros de altitud, aunque en las provincias cantábricas (de Asturias a Vizcaya) se cita desde casi el nivel del mar hasta los 2.000 metros de altitud.

Se encuentra en los bordes de caminos, matorrales o claros de bosques que recorren gran parte de las formaciones forestales de esta región, desde los encinares atlánticos hasta los bosques caducifolios, sobre sustratos básicos. En otras partes del país (además del norte puede verse en el centro y este de la Península) acompaña a bosques de ribera, fondos de barrancos y otra serie de herbazales húmedos.

 Lithodora diffusa

 Hábitat, en este caso calizas entre Islares y Castro Urdiales.

Entre las especies que hemos visto con A. purpurocaeruleum podemos destacar a otra boraginácea con los estambres, asimismo, a la misma altura en el interior de la corola: la carrasquilla (Lithodora diffusa); además, brezos (Erica vagans), varias especies de zarzamoras (Rubus ulmifolius, R. sampaioanus, etc.), Genista hispanica, etc.

 Ganado caballar pastando en los matorrales de la zona.